jueves, 27 de septiembre de 2012

I know you wanna, you wanna make love to me.



Llega un momento, ese momento, en que todo te lo planteas...
Hasta cuando bajas del metro, ¿que dirección tomo? ¿derecha o izquierda, por cuál llego más rápido? Realmente, ¿importa? Me refiero, el final es siempre el mismo,no importa que camino escojas.. pero quién sabe lo que pueda pasar. 
Un día decides coger el camino de la derecha, bajas las escaleras, te tropiezas, caes, y aunque parecía el camino más corto, acabas llegando más tarde. 
Sin embargo, al día siguiente, coges el de la izquierda y, asombrosamente, no hay nadie, tienes sitio para sentarte, sin calor y cómoda. Pero sabes que es el camino más largo, que da más vueltas.
Y la semana que viene, ¿qué haces? ¿Tardarás más, arriesgándote a que ese día no encuentres sitio y vayas apretada entre miles de personas que sudan, te empujan y te cotillean hasta los huecos de la nariz? ¿O cogerás el camino corto, arriesgándote a volver a caer por las escaleras?
Tendré cuidado, dices, ya conozco ese escalón traicionero. 
Bueno, suerte chiquilla, ya me contarás cuanto tardaste en llegar....