sábado, 18 de septiembre de 2010
Y ser una colilla para ti. Me escoges al azar de tu cajetilla, cualquiera menos el deseo. Me ofreces, a nadie le apetezco, asi que decides fumarme tú. Me caigo al suelo, casi me pisan, pero te ha costado trabajo conseguir esa cajetilla, asi que me recoges. Me enciendes, y fumas...una calada, y hablas, otra calada, y hablas... De pronto, aparece alguien indeseado, y me escondes. No todo el mundo debería saber que fumas. Cuando acabas, me tiras. Me pisas, y sigues con tu vida. Si vuelves a pasar por el mismo sitio, me vuelves a pisar. Y otra vez. Y otra. Hasta que ya no aguanto más, y me rompo, me fundo con el asfalto y desaparezco para siempre. Mientras tanto, tú has vuelto a coger otro cigarrillo, y ya lo has encendido. Fíjate, el siguiente es el deseo. Suerte, quizá se te cumpla. Yo seguiré aquí tirada, debajo de ti, siendo una más de las colillas que hay en tu vida.... Incontables, insignificantes.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Cuestión de supervivencia.
Las relaciones entre las personas deben importarnos, lo que opinen de nosotros, para que la sociedad tenga un punto de apoyo más o menos fuerte. Aquel que dice que no le importa nada lo que opinen sobre él miente, es imposible. Siempre habrá algo que lo impulse a hacer esto o a hacer aquello, algo que le lleve a esforzarse por quedar bien delante de tal o cual persona. En muchas ocasiones, la opinión de una persona en especial puede llevarnos a cambiar totalmente nuestra forma de actuar ante ella. Pensamos, "no, yo lo hago porque quiero, porque es lo que normalmente haría en esta situación". Pero nos mentimos a nosotros mismos. No lo harías, sólo lo haces porque él o ella te esta mirando, está cerca tuyo y puede que te juzgue. Esa es la peor mentira, la que nos hacemos a nosotros mismos. Porque cuando mentimos a los demás, es fácil. Sabes distinguir entre lo que le transmites a ellos y lo que de verdad sientes tu. Pero cuando te mientes a ti mismo, es díficil, porque...en realidad, ¿qué es lo que quieres de verdad? Ni siquiera tú lo sabes...
martes, 7 de septiembre de 2010
Dicen que los sueños se cumplen, pero que hay que tener cuidado, puesto que cuando lo hacen te dejan vacío por dentro, como si algo en lo más profundo se hubiera ido... También dicen que cuando esperas con ansia algo, con mucho deseo, durante mucho tiempo, cuando por fin lo consigues puede decepcionarte....
Es curioso, estoy vacía por dentro, decepcionada, pero aun así, quiero más...quiero cansarme de esto, quiero decir basta, quiero no tener que pensar en ello continuamente...pero quiero MÁS.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)