miércoles, 27 de enero de 2010

Inspirar,espirar,inspirar,espirar...

Tu aliento roza mi cuello, mi cuerpo se estremece.
Sensaciones inesperadas, emociones salvajes, sin control, me asombran, me descubren, me asustan...


Miradas esquivas, de reojo, mal disimuladas, de miedo, de vergüenza, de culpa. Y de repente, una mirada se sostiene, segundos que parecen horas. Y esas miradas esquivas, de reojo, se convierten en miradas intensas, sostenidas, que hablan, que dicen, que cuentan aquello que nuestras bocas no atreven a decir, aquello que el miedo retiene en la garganta, se aferra y no sale, lucha contra el deseo de ser gritado al viento, a la cara.



Y de repente, una sonrisa.

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suspiros