jueves, 4 de febrero de 2010

Rápido,es el momento.

Y tengo miedo. Miedo de lo que digas. Miedo de que tus palabras duelan más que tu silencio, miedo de que tus miradas esquivas se conviertan en miradas burlescas, miedo de que tu indiferencia crezca aún más.

Miedo de que tu miedo no te deje hablar, miedo de que mi miedo me paralice. Miedo de querer y no poder, miedo de que me abandones. Miedo a perder.

Y mientras tengo miedo, todo sigue, día tras día. El tiempo no para, no se detiene a que tú lo pienses. Sigue su camino, llevándose todo por delante, todo aquello sin terminar es arrasado por la corriente. Pensamientos amasándose, ideas a medio cocer, decisiones a punto de terminar.
Por eso querido, piensa, piensa rápido, antes que esta corriente sin frenos nos arrastre hacia el mar y nos perdamos en esa inmensidad inabarcable, donde perdamos el rastro y ya no haya vuelta atrás.

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