Me remito a los hechos. Dicen que sabe más el diablo por viejo que por diablo, y como suele pasar, los refranes no suelen mentir. Conozco ya todos los recovecos de este camino, se en cuál nos atascamos y nos impide avanzar. Una y otra vez, llegamos al mismo punto, paramos, nos miramos, gritamos de terror, tú y yo, nos damos la vuelta, y huimos como cobardes. Y vuelta a empezar.
Qué difícil es perderse cuando conoces bien el camino.... pero necesitamos una salida alternativa, la puerta de emergencia, o la que da al patio trasero.
Propongo no dejar un rastro de migas la próxima vez, pero colabora.
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