Y el tiempo pasaba tan rápido como le permitían las hojas del calendario. Se aferró a la esquina de la cocina, y recogiendo las piernas, se balanceó como la niña que nunca había sido.
Y lo has vuelto a hacer, has vuelto a meterte.
Te encanta, me encanta. Lo sabes. Me da rabia, y también lo sabes.
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suspiros